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viernes, 6 de marzo de 2009

Canciones de Semana Santa - Viernes Santo - A la soledad de Nuestra Señora

A LA SOLEDAD DE NUESTRA SEÑORA:
Sola con sola la cruz,
los ojos puestos en ella,
y en sus virginales manos
clavos y espinas sangrientas.
Vueltos dos fuentes sus ojos
que derraman vivas perlas,
llorando muerta una vida,
dice así una vida muerta.
Ay, cruz que en mi soledad,
como amiga verdadera,
solo a la sola acompañas,
sola a la sola consuelas.
Dame tus dulces abrazos,
abraza a esta madre tierna,
porque a falta de mi Hijo
los tuyos solo suplieran.
Quiero abrazarte, cruz mía,
¿pero que sangre es aquesta?
puesto que sin fuego hierve
sin duda es la mía misma.
¡Ay, sangre de mis entrañas
vertida por tantas puertas!
pues de mis venas saliste,
volved a entrar en mis venas.
Ay sangre que vertió Dios,
y sangre que Dios desea,
pues con esta sangre cobra
Dios de Dios todas las deudas.
¡Ay engañosa manzana!
¡Ay mentirosa culebra!
¡Ay enamorado Adán!
¡Ay mal persuadida Eva!
Llevó aquel árbol vedado
frutas de culpas y penas,
más vos, cruz, una granada
coronada y pechiabierta.
Como fue fruta de invierno
y cogida en una huerta,
colgáronla por el hombre
que trae la salud enferma.
Ya a los dos nos disfrutaron
de la dulce fruta nuestra,
pues la llevamos los dos,
yo con dolor, tú con pena.
Vuelve en ti a crucificarme
no hayas miedo que lo sienta,
que mal sentí yo sin mi alma
pues el sepulcro me encierra.
La lanza que le hirió muerto
a mí el alma me atraviesa,
que estaba en su pecho el alma
y el mío estaba sin ella.
Crucificadme de pechos,
y no de espaldas, Cruz bella
que pues la de Dios guardaste,
no es bien que ya te las vuelva.
Juntemos pechos y abrazos,
que juntos es bien se vean
brazos y pechos que a Dios
en vida y muerte sustentan.
A Dios tuviste en los brazos,
atándole de manera
que pudo el ladrón del hombre
llegar a hurtar sus riquezas.
Cruz, teniendo a Dios en peso
en él mostraste tus fuerzas,
pues le hiciste dar de si
cuanto pudo y cuanto era.
Contigo me crucifica,
y si por clavos lo dejas,
aquí están aquestos tres
que hasta el alma me atraviesan.
¿Cómo siendo arco de paz
para mí lo eres de guerra,
pues son de mi corazón
aquestos clavos las flechas?
Ay, Hijo si nunca errásteis,
¿cómo con clavo os hierran?
pues vuestra Madre es esclava,
hierren a la Madre vuestra.
¡Oh ensangrentadas espinas
que os subís a la cabeza,
a que mi flor encarnada,
pues es rosa, espinas tenga!
Ay dolorosos despojos
de la victoria sangrienta,
venid a ser haz de mirra
de mi pecho y mi paciencia.
Herid el pecho que os ama
y aquesta boca que os besa,
estos brazos y estos ojos
dijo, y quedóse suspensa.
Con lágrimas acompaña,
alma, a su Madre y tu Reina,
que sola al pie de la Cruz
llora su muerte y ausencia.
El templo rompe su velo
la luna en sangre se anega,
gime el aire y brama el mar,
llora el sol, tiembla la tierra.
Alma gime, tiembla y llora,
que hasta las piedras ya enseñan,
pues rompen sus corazones
cuando el tuyo se hace piedra.
Los muertos a quien dio vida
sienten su pasión acerba,
y tú que se la quitaste
no lo sientes ni lo piensas.

Canciones de Semana Santa - Viernes Santo - Santo Entierro

SANTO ENTIERRO
En el doloroso entierro
de aquel justo ajusticiado
que por culpas y no suyas
quiso morir en un palo.
Cual campanas clamorean
los insensibles peñascos
que es bien que las piedras hables
en tan lastimoso caso.
Viste el sol bayeta negra
y la luna mongil basto
capuces la tierra y el cielo
que son del cielo creados.
La noche colgó de luto
las paredes del Calvario
y el Templo pesar mostró
sus vestiduras rasgando.
Las hachas son amarillas
que los celestiales astros
como dieron su luz muerta
amarillos se tornaron.
De la Caridad vinieron
a enterrarle los hermanos
y los de la Vera Cruz
con algunos del Traspaso.
Angustias y soledad
al entierro acompañaron
que era su Madre cofrada
y la primera que ha entrado.
No vino la Clerecía
que de doce convidados
uno sólo se halló en El
que era del difunto amado.
Para amortajar el cuerpo
dió un piadoso cortesano
de limosna una mortaja
de su inocencia retrato.
Hizo la madre el acetre
de sus ojos lastimados
derramando agua bendita
el pater noster rezando.
Con olorosos hunguentos
ungen el cuerpo llagado
de los vasos de sus ojos
mirra amarga destilando.
Llevan el difunto Dios
en los dolorosos brazos
con lamentables suspiros
tristes lágrimas llorando.
Llegan al sepulcro ajeno
y que pensamiento sabio
que para sólo tres días
basta un sepulcro prestado.
Abrió el sepulcro la boca
y recibió a Dios temblando
que aun las piedras si comulgan
han de temblar comulgando.
Alma ven a la exiquias
de Jesús enamorado
que yace por tus amores
muerto, herido y desangrado.
Mira sin luz a la luz
sin vida al que te la ha dado
condenado el Salvador
por salvar al condenado.
Mira por tí a Jesús muerto
y que muerto y enclavado
te dice: ¡Ay esposa mía!
aunque me has muerto te amo.
Mira aguestos rojos pies
y aquestas sangrientas manos
mira este rostro escupido
y este cabello arrancado.
Mira aquesta boca herida
y aqueste cuerpo azotado
y esta cabeza sangrienta
y este pecho lanceado.
Entrate en estas heridas
mas ay que sangre ha brotado
cierta señal alma mía
que este tu quien las ha dado.
Yo te perdono mi muerte
como llores tus pecados
que estoy para perdonar
aunque muerto no cansado.
Cesen ya los sin razones
alma basta lo pasado
que sea hacer de tus yerros
otra lanza y otros clavos.
Acabasen con mi muerte
tus culpas y mis agravios
por que es ofender a un muerto
de corazones villanos.
De tus culpas y mis llagas
los dos quedaremos sano
si derramases sobre ellos
mirra de dolor amargo.
Alma mis heridas cura
con este bálsamo santo
y las tuyas que tú hiciste
las podrás llorar curando.
En el plato de tus ojos
dame manjar de tu llanto
y podrás decir que a un muerto
pudo dar vida este plato.
Amame tu cómo debes
y viviremos entre ambos
tu enterrándote conmigo
y yo en ti resucitando.

Canciones de Semana Santa - Viernes Santo - La Cruz

LA CRUZ
Que viva, que viva la cruz sacrosanta
que viva, que viva y quien la llevó.
Venid oh cristianos la cruz adoremos
la cruz ensalcemos que al mundo salvó.
Oh cruz adorable yo te amo y te adoro
cual rico tesoro de gracia y amor.
Quisiera llevarte gravada en mi pecho
cual único lecho de mi corazón.
Tus brazos abiertos disipan temores
y esparcen fulgores de paz y perdón.
Recibe cruz santa mis brazos cansados
y en ti asegurados alcancen a Dios.
Venid almas fieles besad con anhelo
la llave del cielo la cruz del Señor.
La cruz es un libro que emana elocuencia
enseña la ciencia de la salvación.
Amemos cristianos la cruz del amado
Jesús que enclavado en ella murió.

Canciones de Semana Santa - Viernes Santo - Vía Crucis

VIA CRUCIS

1º Estación:
Acompaña a tu Dios alma mía
cual vil asesino llevado antes el juez
y el autor de la vida contempla
por ti condenado a muerte cruel.
Dulce Redentor
para mí era la pena de muerte
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

2º Estación:
Con la cruz de tus culpas cargado
exhausto de fuerzas camina tu Dios
y al subir la pendiente le impele
por fuera sayones por dentro tu amor.
Dulce Redentor
mis pecados tus hombros oprimen
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

3º Estación:
Con sus alas de nieve los ángeles
pasmados de espanto cubrieron su faz
bajo el tosco y pesado madero
en tierra ha caído tu Dios al mirar.
Dulce Redentor
por mis yerros caistéis en tierra
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

4º Estación:
Del calvario subiendo a la cumbre
el Reo Divino a su madre encontró
y una espada de filos agudos
del hijo a la madre hirió el corazón.
Dulce Redentor
yo esa herida cause a vuestra madre
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

5º Estación:
Porque al monte con vida llegase
los duros escribas con saña infernal
a Simón Cirineo alquilaron
que a Cristo ayudase la cruz a llevar.
Dulce Redentor
yo también quiero ser Cirineo
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

6º Estación:
Con ternura y piedad la Verónica
el rostro sangriento de Cristo enjugó
y en tres pliegos de lienzo por premio
gravada la imagen quedó del Señor.
Dulce Redentor
en mi pecho gravad vuestra imagen
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

7º Estación:
Otra vez el Señor de los Cielos
volvió fatigado el polvo a besar
y otra vez los escribas crueles
en el desfogaron su ira y crueldad.
Dulce Redentor
nunca más caeré ya en pecado
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

8º Estación:
Vió Jesús que unas cuantas mujeres
movidas a lástima lloraban por El
y les dijo llorad por vosotras
piadosas mujeres por mi no lloréis.
Dulce Redentor
vuestras penas taladran mi pecho
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
9º Estación:
Con sus duras caídas cristianas
las tuyas pretende Jesús resarcir
a tu Dios por tercera vez mira
de polvo y de sangre cubierto por ti.
Dulce Redentor
vuestro amor del infierno me libre
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
10º Estación:
Con furor los vestidos quitaron
del monte a la cumbre al paciente Jesús
y por no iluminar tanta afrenta
las puras estrellas negaron su luz.
Dulce Redentor
ya no más liviandad ni impureza
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
11º Estación:
Ya alma mía en la cruz duro lecho
sus miembros sagrados extienden tu bien
y con clavos agudos taladran
los viles soldados sus manos y pies.
Dulce Redentor
yo esos clavos clave en vuestros miembros
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
12º Estación:
Tiembla el orbe y el sol se oscurece
al ver en un palo expirar a su Dios
rompe el llanto también tu alma mía
pensando que muere Jesús por tu amor.
Dulce Redentor
mis pecados os dieron la muerte
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
13º Estación:
De Jesús el cadáver sagrado
María en sus brazos llorando tomó
y con voz de dolor le decía
quien muerte te ha dado mi bien y mi amor.
Dulce Redentor
responderle que aquí está el culpable
ya lloro mis culpas y os pido perdón.
14º Estación:
En un frío y profundo sepulcro
los restos sagrados guardáronse ya
triste madre cual sola te quedas
seré yo el consuelo de tu soledad.
Dulce Redentor
yo a la madre privé de su hijo
ya lloro mis culpas y os pido perdón.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Canciones de Semana Santa - Jueves Santo - Pésame Señor

PESAME SEÑOR

Esta canción, se canta a dos voces. El estribillo lo cantan los hombres, las estrofas las mujeres. El estribillo se canta después de cada estrofa.

Jesús amoroso
dulce padre mío.
Estribillo: Pésame Señor
de haberte ofendido.
En el huerto orando
por mi amor rendido.
Sudando entre angustias
sangre hilo a hilo.
De un traidor aleve
todo un Dios vendido.
Entre lobos fieros
cordero benigno.
Preso y maniatado
por nuestros delitos.
De atrevida mano
con el rostro herido.
De Pilato a Herodes
cruelmente traído.
Juzgado por loco
por nuestros delitos.
Sentenciado a azotes
por un juez inicuo.
Desnudo a vergüenza
atado, afligido.
De dolor retrato
en columna has sido.
Clavel azotado
hollado, escupido.
De espinas punzantes
coronado lirio.
Puesto a Barrabás
de tu pueblo has sido.
Mírote Dios hombre
despreciado, herido.
Con la cruz a cuestas
fuistéis oprimido.
Por mis graves culpas
tres veces caído.
Hijo de María
por nos afligido.
Oh inocente Isaac
frente al sacrificio.
Cual manso cordero
en la cruz tendido.
En tres duros clavos
pendiente te miro.
Levantado en alto
fuistéis escarnecido.
Entre dos ladrones
vos dueño divino.
Por nosotros ruega
siendo el ofendido.
Al que humilde clama
das el paraíso.
A su madre manda
nos tome por hijos.
Es desamparado de su
Padre mismo.
Sed tiene el Señor
de pechos contrictos.
Vinagre aislado
le dan por martirio.
El mi triste llanto
os sirva de alivio.
Agotado el cáliz
cesa el sacrificio.
Al Padre encomienda
su alma entre suspiros.
Ya murió el Señor
pues ¿cómo yo vivo?
Ya la luz del mundo
se ha oscurecido.
Véote difunto
padre y amor mío.
Por darme la vida
morir has querido.
Esposo de mi alma
oh tierno amor mío.
Oh dulce pastor
con la lanza herido.
Tu sangre preciosa
me lave Dios mío.
Veo mis pecados
en tu cuerpo escritos.
Todas esas llagas
me acusan, dan gritos.
Mueran mis pecados
mueran mis delitos.
Por esos misterios
el perdón os pido.
Piedad buen Jesús
piedad dueño mío.
Ved aquí cristianos
el amor más fino.
Ved que Cristo os llama
tierno y compasivo.
Oid su voz muda
y clamad contritos.
Por ser vos quien sóis
digo arrepentido:
Pésame Señor
de haberte ofendido (todos).

Canciones de Semana Santa - Jueves Santo - Las entrañas de María

LAS ENTRAÑAS DE MARIA
Las entrañas de María
con nuevo dolor transpasan
los martillos que a Jesús
de la alta cruz desclavan.
Quien dijera dulces prendas
para santo bien halladas
que para subir al cielo
no fue menester escalas.
Más que mucho que se alcanza
a la cruz santa arrimada
ni que hecho pedazos venga
si el cielo a la tierra baja.
Ya no cae más sangre de El
porque si alguna quedará
otra lanzada le dieron
más te desengaño el agua.
Junto al sangriento costado
formada una esponja helada
derramando sus espinas
aquella madeja santa.
Los clavos baja a la Virgen
Nicodemos porque bajan
desde el cuerpo de su hijo
a crucificarle el alma.
Con trabajo y con dolor
José la corona saca
por estar en la cabeza
por tantas partes clavada.
A la Virgen la presenta
que las azucenas blancas
de sus manos vuelve en rosas
y de su sangre las baña.
Ningún martirio de Cristo
sino la corona santa
tocó en el cuerpo a la Virgen
hiriéndola por tomarla.
Sacan sangre las espinas
de sus manos delicadas
que junto con la de Cristo
para mil mundos bastara.
Laurel pone en su cabeza
porque a su esposo e agrada
que sea lirio entre espinas
aquella venda de grana.
Ahora hermosa María
parecéis la verde zarza
que aunque el fuego os baje muerte
bien arde en vuestras entrañas.
Recibidle gran Señora
que de la sangrienta cama
Juan, Magdalena y José
a vuestros brazos le bajan.
Cuando niño estaba en ellos
haciendo y diciendo gracias
que las del Padre tenía
que fue su misma palabra.
Tomad esas manos frías
y diréis viendo las palmas
que un hombre tan maniatado
no es mucho lo que nos daba.
Tomad los pies y veréis
que bien el mundo le paga
treinta y tres años que anduvo
solicitando su casa.
Poned en vuestro regazo
la cabeza soberana
veréis que el esposo vuestro
ni os alegra ni os regala.
Si el costado miráis
y aquella profunda llaga
Dios os dé paciencia Virgen
porque consuelo no basta.
Alma por quien Dios ha muerto
y muerte tan atrevida
mira a su Madre Divina
y dila con tiernas ansias.
Desnudo, solo y difunto
os lo vuelven Virgen Santa
naciendo os faltan pañales
mortaja muriendo os falta.

Canciones de Semana Santa - Jueves Santo - Al espirar Cristo en la cruz

AL ESPIRAR CRISTO EN LA CRUZ
Desamparado de Dios,
el hombre puesto en un palo,
el alma tiene Jesús
en sus santísimos labios.
A su eterno Padre mira,
abriendo los ojos santos,
que ya cerraba la muerte
atrevida el velo humano.
Con voz poderosa dice,
cielos y tierra temblando:
mi espíritu, Padre mío,
pongo en tus divinas manos.
Y bajando la cabeza
sobre el pecho levantado,
entregó su alma a Dios
para que flechase el arco.
Espira el dulce Jesús,
y del sangriento costado,
sale aquella alma obediente
dejando el cuerpo entre clavos.
Desnudo, muerto y sin honra,
mira el padre soberano
a su dulcísimo Hijo
por un miserable esclavo.
No manda que de la Cruz
ejércitos soberanos
le desciendan y sepulten
en urnas de jaspe y mármol.
Manda al sol que se retire
y lo hiciera sin mandarlo,
por no ver desnudo a Cristo
hecho a tormentos pedazos.
Que la tierra y mar se turben,
y que los hombres ingratos
sepan que ha muerto por ellos
un Hijo que quiere tanto.
Manda se vistan de luto
los celestes cortesanos,
y que se apaguen las luces
de estrellas, planetas y astros.
Rompióse el velo del templo,
cayeron los montes altos,
abriéronse los sepulcros
y hasta las piedras temblaron.
Más llamando encantamiento
el pueblo a tales milagros,
quebrarle quieren los huesos
que sólo quedaron sanos.
Y como le hallaron muerto,
por ir seguro un soldado,
puso la lanza en el ristre
y arremetiendo el caballo.
Abrió por el sumo pecho
tanta herida a Cristo Santo,
que descubrió e corazón
como buen enamorado.
El corazón que los hombres
vieron en obras tan claro,
quiso también que se viese
dar agua de sangre falto.
Alma, a la Virgen María
considera en este paso,
que la traspasa el dolor
y a Cristo el hierro inhumano.
Qué ¿queréis a un hombre muerto,
les diría el lirio casto?
Más bien hacéis porque creo
que sóis de Cristo retrato.
Ya del nuevo Adán dormido
y de su abierto costado
sale la Iglesia, su esposa,
para bien de los cristianos.
Ya salen los Sacramentos
del Bautismo y del Pan Santo,
que como es horno de amor,
sale en pan Dios abrasado.
De la ventana del cielo
ha quitado Dios el arco,
para que los hombres vean
que no tiene más que darlos.
Pues dulcísimo Jesús,
si después de pies y manos
también dáis el corazón,
¿quién podrá el suyo negaros?

Canciones de Semana Santa - Jueves Santo - Quién es aquel caballero?

¿QUIEN ES AQUEL CABALLERO?

Quién es aquel caballero
herido por tantas partes
que está de morir tan cerca
y no le conoce nadie.

Jesús Nazareno dice
aquel rótulo notable
Ay! Dios que nombre tan dulce
no merece muerte infame.

Después del nombre y la patria
Rey dice más adelante
pues si es Rey cómo de espinas
han osado coronarle.

Dos cetros lleva en la mano
más nunca he visto que enclaven
a los reyes con los cetros
los vasallos desleales.

Unos dicen que sí es Dios
de la cruz descienda y baje
otros que salvando a muchos
así no puede salvarse.

De luto se cubre el cielo
y el sol de sangriento esmalte
o parece Dios o el mundo
se disuelve o se deshace.

Al pie de la cruz María
está con dolor constante
mirando el sol que se pone
entre arreboles de sangre.

Con ella su amado primo
haciendo sus ojos mares
Cristo los pone en los dos
más tierno porque se parte.

Oh lo que sienten los tres
Juan como primo y amante
como Madre la de Dios
que lo de Dios, Dios lo sabe.

Alma mirad como Cristo
para pedir a su padre
viendo que a su madre deja
le dice palabras tales.

Mujer ves ahí a tu hijo
y a Juan, ves ahí a tu madre
Juan queda en lugar de Cristo
ay Dios que favor tan grande.

Viendo pues Jesús que todo
ya comenzaba a acabarse
sed tengo dijo a los hombres
sed de que el hombre se salve.

Corrió un hombre y le puso luego
a sus labios celestiales
con una caña una esponja
llena de hiel y vinagre.

En la boca de Jesús
pones hiel, hombre que haces
mira que por ese cielo
de Dios las palabras salen.

Advierte que en ella puso
con sus pechos virginales
María en su blanca leche
mucha dulzura suave.

Alma sus labios divinos
cuando vamos a rogarle
aunque con vinagre y hiel
darán respuestas suaves.

Llegad a la Virgen bella
y decidla como el ángel
ave quitad su amargura
pues de gracia sóis el ave.

Sepa el fruto al vientre santo
y a la dulce palma el dátil
el alma tiene a la puerta
no tenga hiel los umbrales.

Y si dáis leche a Bernardo
porque su madre os alabe
mejor Jesús la merece
pues madre de Dios os hace.

Dulcísimo Cristo mío
aunque esos labios se bañan
es hiel de mis graves culpas
Dios sóis como Dios hable.

Habladme dulce Jesús
antes que la lengua os falte
no os desciendan de la cruz
sin hablarme y perdornarme

Canciones de Semana Santa - Jueves Santo - El lavatorio

EL LAVATORIO:

El lavatorio Dios mío
pido con humillación
que purifiquéis mi alma
sentidos y corazón.

Mientras se lava el Ministro
he de hacer con brevedad
el examen de conciencia
para lavar mi maldad.
Y como sólo Dios puede
limpiar alma y corazón
pido que lavéis Dios mío
con agua de contricción.

Tres días antes de Pascua
dijo el Señor a los suyos
pues ya ha llegado la hora
para beneficios suyos.

Mirad con gran humildad
estando Cristo en el suelo
en la mano una bacía
lavando los pies a Pedro.

Al ver delante de él
a su Dios arrodillado
entre atónito y confuso
le dice: Maestro amado.

Yo que soy un vil exclavo
no debo consentir
que su Real Majestad
me lave los pies a mí.

Respondió Cristo a San Pedro
no te excuses por ahora
porque ignoras el misterio
que en sí encierra esta hora.

Y si necio impertinente
no lo queréis admitir
te prometo desde ahora
jamás tendrás parte en mí.

San Pedro que esto oyó
dijo con gran entereza
no solamente los pies
sino también la cabeza.

Desde Pedro hasta el traidor
a todos los ha lavado
y después con la toalla
también se los ha secado.

martes, 3 de marzo de 2009

Canciones de Semana Santa - Domingo de Ramos

En este post, iniciamos un recorrido por las canciones que se cantan en Luzón en Semana Santa, para todos aquellos que no las tengan, así les será más fácil poder cantarlas...

Empezaremos por el Domingo de Ramos. Este día, tras la misa, se sale en procesión por el pueblo y al llegar a la Plaza, se hace la bendición de los ramos y la entrega de los mismos a los presentes, los cuales estarán presentes en muchos balcones del pueblo el resto del año.

AL DESPRENDIMIENTO DE CRISTO:

Los dos más dulces esposos
los dos más tiernos amantes
los menores Madre e Hijo
porque son Cristo y su Madre.
Tiernamente se despiden
tanto, que en solo mirarse
parece que entre los dos
se está repartiendo el cáliz.
Hijo le dice la Virgen
Ay! si pudiera escusarte
de esta llorosa partida
que las entrañas me parte.
A morir váis, Hijo mío
por el hombre que criásteis
que ofensas hechas a Dios
sólo Dios las satisface.
No se dirá por el hombre
quien tal hace que tal pague
pues que vos paguéis por él
al precio de vuestra sangre.
Dejadme, dulce Jesús
que mil veces os abrace
porque me déis fortaleza
que a tantos dolores baste.
Para llevaros a Egipto
hubo quien me acompañase
más para quedar sin vos
¿quién dejaréis que me acompañe?
Aunque un ángel me dejéis
no es posible consolarme
que ausencia de un hijo Dios
no puede suplirla un ángel.
Yo siento vuestros azotes
porque vuestra tierna carne
como es hecha de la mía
hace también que me alcance.
Vuestra cruz llevo en los hombros
no hay que pasar adelante
que si a vuestros alientos
aunque soy vuestra, soy Madre.
Mirando Cristo a María
las lágrimas venerables
a la Emperatriz del Cielo
responde palabras tales.
Dulcísima Madre mía
vos y yo dolor tan grande
dos veces lo padecemos
pues lo padecemos antes.
Con vos quedo, aunque me voy
que no es posible apartarse
por muerto ni por ausencia
tan verdaderos amantes.
Yo siento más que mi muerte
el ver que el dolor os mate
que el sentirlo y padecerlo
en mí son penas iguales.
Madre, yo voy a morir
por que ya mi eterno Padre
tiene dada la sentencia
contra mí que soy su imagen.
Por el más errado exclavo
que ha visto el mundo ni cabe
quiero que muera su hijo
obedecerle es amarle.
Para morir ha nacido
El ordenó que bajase
de sus entrañas paternales
a las vuestras virginales.
Con humildad y obediencia
hasta la muerte ha de hallarme
la cruz de espera, Señora,
Dios os consuele, abrazadme.
Contempla a Cristo y María
alma en tantas soledades
que ella se queda sin hijo
y él que sin madre se parte.
Llega y dila, Virgen pura,
¿queréis que yo os acompañe?
que si te quedas con ella
el cielo puede envidiarte.

Luzón, vista de pájaro

Luzón, vista de pájaro
 
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